Foto relajante previa a empezar a ver mi caso personal y cómo empezar en el trading

Le voy a contar mi historia para usted saber cómo empezar en el trading, porque siempre hay lazos que unen y verá que con trabajo, paciencia, disciplina se puede lograr todo en la vida.

1. Cómo empezar en el trading y en el mundo de la Bolsa 

Noche de viernes, mes de junio de 1996, Sevilla. Una noche muy esperada por mi parte ya tenía cena con dos grandes amigos. Son las 21:30 y por fin estamos los tres juntos en una terraza llamada Hermanos Diego, en el barrio de Los Remedios.

Efusivos abrazos y saludos. Comenzamos a picar y a beber. Todo transcurre a la perfección cuando de repente, mi amigo Jesús comenta que tiene acciones de una compañía española. En ese momento, mi otro amigo, Federico, resulta que dice que él también. Se abre la veda. Ambos comienzan un diálogo a dos bandos: yo las tengo compradas a x precio, anda pues yo a x precio, y por qué las compraste, pues por x razón, ¿has visto la última noticia sobre la empresa? Sí, increíble, estoy pensando comprar más acciones.

Yo asistía incrédulo a lo que se asemejaba a un partido de ping pong, estaba en medio y cada vez que hablaba uno le miraba, en cuanto interrumpía el otro le miraba, mi cabeza no paraba de mirar a derecha-izquierda, izquierda-derecha.

El “partido” no duró más de 30 minutos, pero  a mí personalmente se me hizo eterno, sin abrir la boca, sin poder intervenir, más que nada debido a mi total falta de conocimiento sobre la materia.

Tras aquello, la velada discurrió por muy buenos derroteros, pero yo ya me había quedado un tanto mosca, lo siento, no lo pude evitar.

Una vez que terminamos y nos despedimos prometiéndonos volver a vernos pronto, puse rumbo a mi casa, un paseo de apenas 2-3 minutos pero en el que mi cabeza no paraba de darle vuelta al tema. Resulta que tras tiempo sin vernos los tres, había un tema llamado Bolsa y acciones que a ellos dos les sedujo y los embaucó más que la propia cena que teníamos los tres. Increíble, pero cierto.

A la mañana siguiente empezó a darme igual lo sucedido.

Pero dos años más tarde, en 1998, el destino quiso que de nuevo el mismo tema volviera a hacer acto de presencia en mi vida.

Mis abuelos eran muy mayores para seguir viviendo solos, de manera que me ofrecí voluntario para irme a vivir a su casa y ellos venir a vivir a la casa de mi familia (yo tenía en 1998 24 años de manera que todavía no vivía solo) y de esta manera habría sitio de sobra, porque si no seríamos 7 personas en un piso de 5 habitaciones. Mi propuesta fue validada y aceptada y supuso toda una sorpresa para mí.

Esa nueva etapa implicó un cambio radical en mi vida, el hecho de vivir solo suponía poder hacer nuevas cosas y vaya si lo hice, aunque no voy a entrar a comentar aquellas que son de índole personal o social).

A las pocas semanas de estar viviendo solo, un día en el que no tenía muchas cosas que hacer, me puse a investigar un poco y armándome de valor decidí entrar en la habitación-despacho de mi abuelo (una persona muy culta, con dos carreras universitarias, una oposición del grupo A, muy conocido en su tierra y que contaba con amistades muy importantes (políticos, ministros, jueces, fiscales, abogados del Estado, escritores).

En su habitación-despacho no es que quedasen muchas cosas porque todo lo que pudo se lo llevó a la casa donde iba a vivir, pero algo sí dejó, imagino que por falta de espacio. Básicamente libros y concretamente de dos áreas: jurídicos y económicos-bursátiles.

Respecto a los libros jurídicos principalmente eran códigos (civil, penal, mercantil, laboral) antiguos, el más moderno databa de 1955. Me gustó, porque yo había estudiado Derecho y me había hecho con mi propia biblioteca y tenía todo actualizado, pero todo lo que es antiguo siempre me ha llamado mucho la atención.

Pero fue con los libros de economía y de bolsa con lo que me quedé maravillado. Los cogí y me los llevé al salón, los miré por encima y decidí que iba a leerlos (he de matizar que mi abuelo invertía en Bolsa, en acciones, y tenía una muy buena cartera desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, cosa que siempre admiré aunque no entendía realmente mucho).

Dicho y hecho, comencé cada día a leer un poquito, le dedicaba una horita y media, casi dos horas, por la noche, tranquilamente en el sofá. Siempre tenía al lado un cuaderno donde iba tomando notas, haciendo mis esquemas y resúmenes, porque me hacía mucha ilusión que llegara un momento en el que pudiese hablar con mi abuelo de tú a tú sobre economía, Bolsa y finanzas, sé que hubiese  sido una tremenda alegría para él.

Me llevó unos meses leer los libros y colecciones de pequeños libritos que en aquella época venían gratis al comprar los periódicos especializados en la materia. Pero por fin terminé. Estaba preparado para darle una gran sorpresa y alegría a mi abuelo, de hecho estaba terminando de apuntar algunas cosas en el cuaderno y estimaba que en una semana más o menos lo haría.

Mi abuelo murió a los pocos días (mi abuela que estaba perfectamente falleció días después imagino que por lo que algunos llaman falta de ganas de vivir). La tristeza y el vacío me invadieron. Vivía en una casa en la que todo me recordaba a ellos, porque al fin y al cabo era su casa.

Nunca pude darle esa alegría. Toda mi vida me he machacado pensando que si en esos meses algún día no hubiese quedado con algún amigo/a o no tuviese algún plan, habría llegado a tiempo. Si él hubiese visto que escribo cada semana un artículo en Expansión (el periódico que él siempre leía), que he escrito 2 libros especializados, que tengo mi web y mis servicios, seguro que le habría hecho muchísima ilusión.

Lo que sí tuve muy claro desde ese preciso momento es que no iba a permitir que todo hubiese sido en balde. Decidí seguir estudiando la materia por mi cuenta. Me compré libros más especializados y me leía el periódico Expansión cada día mientras tomaba un café en la cafetería.

En ese momento ya había descubierto que dedicarme a la abogacía iba a ser complicado si no se tenía un “padrino” o al menos suerte de caer en un despacho que de verdad se preocupase por sus pasantes y becarios. Así que decidí tirar por la rama de finanzas y empecé a trabajar en una compañía multinacional del sector.

Entre todos los libros que había leído ya (cada uno de ellos debidamente subrayados, con anotaciones a pie de página, resúmenes y esquemas en el cuaderno), junto con un Master de Asesor Financiero que hice y un curso superior de especialización en mercados financieros, consideré que estaba preparado para dar el salto.

Corría el año 2004  y comencé mi carrera.

Siempre he sido una persona de pocas virtudes pero muy acentuadas y pronunciadas y una de ellas es la empatía, el hecho de poder ponerse en la piel de la otra persona y saber qué siente, qué piensa, qué padece. Tal vez por ello en mis comienzos profesionales buena parte de mi actividad la desarrollé de manera totalmente altruista, sin cobrar a nadie, al tiempo que también aprovechaba para darme a conocer (porque recordemos que todavía no existían las redes sociales, los móviles, no todo el mundo usaba internet, había pocos canales en la televisión, pocos periódicos).

Y esa empatía me empujaba y me obligaba, eso sí, con alegría e ilusión, a ayudar a cualquier persona que me lo pedía, empezando por los foros especializados, que hasta que llegaron las redes sociales era el lugar de encuentro de los amantes de la Bolsa, el trading y las finanzas. Todos los días estaba unas horitas en el foro, escribiendo, analizando, dando mi opinión y respondiendo a todas las preguntas que recibía.

Luego llegó el momento de crear mi propio blog, eso fue en 2006 creo recordar y hasta entonces (2021 en el momento de escribir estas líneas) ahí sigo, escribiendo en mi blog cuyo acceso a todo el contenido es gratis y respondiendo a las preguntas que recibo de los lectores que se han suscrito al blog (sin nada a cambio).

Y toda esta labor primero en foros (nunca olvidaré mi gran etapa en uno de los mejores foros que existían, Estrategias de Inversión) y luego en mi blog obedece precisamente a esa empatía, porque intento ser esa persona cercana que me hubiese gustado poder conocer cuando comencé y poder preguntarle todas mis dudas y que me ayudase de manera desinteresada. Es por ello que me pongo en el lugar de todos los que empiezan en este sector y me gusta poder aportar mi granito de arena.

Sí, claro, en esta vida hay que comer, mantener una familia, pagar luz, agua, gas, teléfono, casa, coche, seguro, y mil cosas más, por lo que es lógico que también haya que prestar una serie de servicios cobrando, que en mi caso es escribiendo cada semana en diversos medios de comunicación especializados y la suscripción a prismabursatil.com que es mi proyecto profesional. Pero créame, todo es compatible si uno se lo propone.

2. Usted también puede

Yo soy una persona normal, no era el típico de matrículas de honor, super inteligente y superdotado. No, yo era normal, como usted, como la gran mayoría de personas. En la vida todo es querer, todo es proponérselo y saber que el peaje que hay que pagar es el trabajo duro, el sacrificio, el tiempo, la paciencia, perseverancia, constancia, disciplina. Todos estos valores los podríamos englobar en una palabra: voluntad, que junto con la inteligencia es lo que diferencia al ser humano de los animales.

Le digo esto porque si usted quiere aprender a invertir en Bolsa y saber cómo empezar en el trading, puede. No es fácil, es verdad, no le voy a engañar, pero nadie dijo nunca que lo fuese. Además, quién ha dicho que es fácil ser cirujano, o ser ingeniero, por poner varios ejemplos.

Mi primer consejo es que haga oídos sordos de cuantas personas le digan que es imposible, que casi todo el mundo pierde dinero. Precisamente lo que caracteriza a las personas que triunfan en algo en la vida es su cabezonería y su constancia persiguiendo su sueño pese a todos los malos augurios que le dicen.

Céntrese en aprender, en formarse, en coger experiencia (de todo esto hablaré en otro post más adelante) y poco a poco irá cogiendo nivel. Es un camino lento, pero cuanto más lento sea más seguro será para usted y más fuertes y sólidas serán las semillas o cimientos de su nueva faceta como inversor o trader.

Sepa que esto es la jungla sin apenas ley e impera la del más fuerte, que por cierto no somos los inversores minoristas, sino las manos fuertes (fondos de inversión, hedge funds, bancos de inversión).

Pero no está solo. Puede suscribirse a mi blog (que como ya he comentado anteriormente es gratis) e ir viendo o leyendo (según se trate de un vídeo, de un podcast o de un artículo escrito) lo que voy publicando. Además no recibirá nunca ni publicidad ni spam, lo único que recibirá en su correo electrónico es el post que publico en mi blog, así de sencillo y encima no es cada día, con lo que tampoco se va a saturar.

Y si más adelante decide dar un paso más para aprender a invertir en Bolsa de manera seria a la vez que sencilla y amena, pues me lo dice y se suscribe a prismabursatil.com el netflix financiero, donde tendrá acceso a muchos vídeos (cada uno de duración cortita para que el tiempo no sea un problema para usted) y podrá aprender a su ritmo cuándo y dónde quiera: muchos cursos en vídeos, formación, análisis de mercados, posibles ideas operativas, seguimiento de mercados, opinión.

Un abrazo

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por Ismael de la Cruz

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